Solo quiero abrazarla o despedirla

Tras nueve meses de búsqueda, la madre de una joven desaparecida narra la tortura que es para su familia vivir en esta situación

Nueve meses es el tiempo que Ana tuvo a su hija en el vientre, en ese periodo todo se convirtió en ilusión y alegría, en esperar el momento para poder abrazar y mirar a los ojos a ese ser que había cargado en su vientre; ahora, las circunstancias son completamente diferentes, los últimos nueve meses han sido los peores de su vida, es el tiempo que ha transcurrido desde que su hija desapareció.

“A mí nada me va a pasar”, esas fueron las últimas palabras que Kenia dijo a su madre el día que ya no regresó a casa, luego de ir a una reunión en la colonia Mirador Escondido en el municipio de Zapopan. La madrugada del 18 de septiembre, inició el infierno para la señora Ana, porque nunca olvidará la angustia y desesperación que sintió al mirar el reloj y ver que su hija no llegaba, a pesar de que supuestamente se encontraba a tan solo seis cuadras de distancia de su hogar.

“Era la una de la mañana y no llegaba, entonces le llamé; me dijo que en un rato llegaba, colgamos, y después de 15 minutos, perdimos comunicación, el teléfono ya sonaba apagado”, dijo Ana.

Kenia desapareció junto a su amiga Karla, quien tenía tres meses de haber regresado a Guadalajara, luego de estar por algún tiempo en Tijuana. Ana recuerda que ambas estaban distanciadas y que no se hablaban, por situaciones que hasta ella desconocía, sin embargo, casualmente la desaparición sucedió cuando ellas nuevamente estaban muy cercanas.

“No se hablaban, estaban molestas y no se hablaban, tenían meses sin hablarse, y tenían un mes que se habían contentado cuando pasó la desaparición”, comentó.

A más de nueve meses de la desaparición de Kenia, su madre dijo estar muerta en vida, porque sus días son oscuros, y nada la motiva a seguir adelante, porque ahora, lo único que desea es volver a ver a su hija, quien era la luz que iluminaba su camino.

“Como me la quiera entregar Dios, pero que me la entregue porque es una agonía la que vive uno, y uno está muerto en vida y uno lo que quiere es tranquilidad para su desaparecido y tranquilidad para ti, porque mientras piensas miles de cosas y quieres muchas respuestas y no las tienes”, mencionó.

Kenia desapareció a los 19 años, es transexual, y lleva más de nueve meses fuera de casa. A la fecha nadie sabe dónde está ni cómo se encuentra, mientras tanto hay cosas que no pueden dejar de pensar al extrañarla, como lo cariñosa que es.

“Mi hija era tan barbera, que siempre me abrazaba y me besaba los ojos y me decía mami chula te amo, esas eran sus palabras, siempre y entonces es algo que nunca se olvida”, detalló su madre que repite una y otra vez que lo único que quiere es que Kenia regrese, sin importar que lo haga “viva o muerta”, porque lo que necesita ella y el resto de sus hijos es la tranquilidad de poder abrazarla o despedirse de ella.

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