No somos prioridad

La seguridad de las mujeres no está dentro de la agenda del Gobierno de Tlajomulco, aunque ellos presuman lo contrario

Después de años trabajando en el activismo local del municipio, me he familiarizado no como estadísticas sino como una realidad de la que también formo parte en la sociedad en la que habito. Lamentablemente en muchas ocasiones se me han agotado las energías tratando de buscar respuestas y garantías para la seguridad de las mujeres que aquí vivimos.

En los últimos años, el gobierno municipal informó cuatro espacios de apoyo a la violencia hacia las mujeres, de los cuales solo operan dos actualmente, y que no solo no se dan abasto, sino la justificación constante ante los fallos se ha convertido en una burla a quienes trabajamos temas de seguridad y cuidado de las mujeres.

La falta de presupuesto es siempre la respuesta de las instituciones que omiten, justifican o se ciegan ante la realidad que sobrepasa su visión, no solo porque no se tiene un contexto verdadero de lo que implica ser mujer y vivir en Tlajomulco.

Después de años y de iniciativas estancadas, donde la respuesta de las y los funcionarios es “Al presidente le importa mucho el tema de las mujeres” como si de una grabadora se tratara, en boca de cada funcionario que muestra exagerada empatía en redes sociales, pero poca iniciativa en lo que sí les compete y es hacer desde la política garantía de seguridad para todas.

En el último mes se han localizado cadáveres de mujeres en brechas y fosas clandestinas, esto nos lleva a formular no solo el contexto generalizado del feminicidio, pues sí su suposición y discurso fuera cierto y las mujeres que ahora también se suman a los cuerpos encontrados en distintas partes del municipio, valdría la pena considerar qué lleva a las mujeres en este municipio a formar parte de los crímenes organizados.

Como si se tratase de un juego, las respuestas ante las peticiones en temas de seguridad, se ven sutilmente ignoradas o como dicen popularmente “Nos dan el avión” pues no existe un órgano encargado de monitorear que sea una realidad tanta falsa publicidad para justificar la mala inversión del presupuesto que está destinado a nosotras las mujeres.

Aunque en un principio y por empatía hacía las encargadas de la comisión de género en el municipio, dudé de hacer esta reflexión, quisiera recalcar que dejar mujeres al frente de estos ejercicios no es un acto de inclusión sino de cobardía al ponerlas al frente y solas de algo que debería importarle a todo un ayuntamiento. No basta con un discurso “Nos importan las mujeres” pues mientras el presupuesto no se asigne a especialistas que conozcan, trabajen y dediquen su tiempo a acciones factibles y reales, seguiremos viendo aparecer y desaparecer instituciones inservibles.

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