El dolor de no saber sobre Maximiliano

En octubre de 2020 sujetos que dijeron pertener a la Fiscalía del Estado se lo llevaron de la colonia La Tuzania, no han sabido de él

En 2002 Maximiliano se convirtió en la mayor alegría de su familia, el primer nieto en llegar a este mundo, el primer hijo, la primera ilusión de una nueva generación. 18 años después, ese mismo niño sería motivo de la mayor tristeza para los suyos cuando en octubre de 2020, desapareció.

Como alumno del segundo semestre de la carrera de Diseño Gráfico por la Universidad de Guadalajara, Max es ejemplar, sus calificaciones las envidiaría cualquier estudiante y además posé un talento para el dibujo que cualquiera podría notar a simple vista.

De acuerdo a uno de sus familiares, Maximiliano siempre fue un “niño extrovertido, muy sociable, y su sonrisa contagiaba a cualquiera, un buen hijo, responsable, siempre al tanto de sus hermanos”, algo que ha mantenido en la adolescencia. Además, siempre respetuoso y atento a lo que sus padres o tíos pudieran aconsejarle.

“No sabemos qué fue lo que realmente pasó con su desaparición, jamás obtuvimos alguna llamada o alguna noticia, a él se lo llevaron de su casa el día 22 de octubre del 2020, por la fuerza, personas que decían ser de la fiscalía”, narra uno de sus familiares.

Desde ese 22 de octubre la familia se volcó en una búsqueda sin descanso, peregrinan de un medio de comunicación a otro y entre publicaciones en redes sociales para difundir los datos de Max y esperar a que en algún momento alguien pueda aportar algún dato sobre su paradero.

Cada noche sin Max se ha convertido en una tortura para sus padres, para sus hermanos y sus tíos, cada visita a las instalaciones del Servicio Médico Forense consume las energías de su familia, el no localizarlo ahí puede dar esperanza de que se encuentre con vida, pero sigue alimentando esa incertidumbre con la que han tenido que aprender a sobrevivir.

El nombre de Max se grita en cada marcha o evento en el que se reúnen familiares de desaparecidos como parte de un acto para recordar a las autoridades que tienen una deuda pendiente, dar respuesta sobre e paradero de un joven estudiante, de un hijo y hermano.

El espacio que Maximiliano ha dejado se vuelve más vacío que se llena con incertidumbre, impotencia y frustración, cada día que amanece es uno más en el que esperan tener noticias de él, saber quienes se lo llevaron y porqué lo hicieron, pero sobre todo, en el que esperan que un día llegue y cruce de nuevo esa puerta, esperan ese día en que la familia vuelva a estar completa.

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